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Literatura

 

 

"EL AMOR EN LA POESÍA URUGUAYENSE"

( I PARTE )

El amor,  esa  invención humana que según Andreas Capellanus (Siglo XII), no sólo la origina la visión del otro sexo sino también el pensamiento causado por la belleza de lo observado,  estuvo en  manos  de las damas occitanas ya desde el Siglo XI con un fin civilizador,  gestando el amor cortés y el caballeresco. //  Inicialmente se vivió como un deseo insatisfecho y se lo aproximó al de la muerte al no consumarse físicamente y se lloró desde el concepto céltico sostenido por el romance de Tristán e Isolda. El amor cortés fue amor poético, deseo erótico contenido y ya no deseo de muerte sino de goce y , el amor caballeresco se vivió como sinónimo o idealización ético-estética. Pero a partir de ahí el amor gritó su pluralidad y se hundió en la historia de los siglos. Sin embargo amor y muerte, Eros y Thanatos, siendo antitéticos, porque el amor es vida, se superponen y yuxtaponen en ese collage que es la existencia.// El amor sublima la amistad griega, el roce romano y nos dice de Beatriz y Dante, Dulcinea y el Quijote o Cervantes, la amada lejana de Beethoven , Isolda y Wagner, Lisi y Quevedo, las blancas pastoras de Garcilaso y las quejas de Salicio y Nemoroso, Melibea y Calixto, Laura y Petrarca, Romeo y Julieta, Cornelia y la seducción de Kierkegaard, Isabella Colonna y Miguel Ángel, Simonetta Vespucci y Botticelli, entre otros...// Le falta a la poesía uruguayense esa nombrada idealización del amor aunque hay una historia, de la que nos ocuparemos, que inspiró a la mayoría de nuestros poetas: la pasión entre Delfina y Francisco Ramírez. Y ese temblor de encajes y tules que es mortaja para Norberta.// El amor es para nuestro poeta ENRIQUE URQUIZA MARTÍNEZ "esa eterna floración", un acto creador semejante al de Dios: "solo el amor nos hace". El es sinónimo del acto amoroso-sexual: "... la vida/ No es más que para unir dos cosas". El amor, lejos de la tradición inculpatoria sexual, encuentra en el sexo su culminación porque la vida es "un nudo de amor con dos quereres". Por eso el amor es "el fin de un beso" o el comienzo de algo a la vez sublime y misterioso: "¡Amor! sublime amor, manjar de dioses". Sin embargo el autor de "Las Horas Serenas"(1931) y "Predio Entrerriano" (1946), aunque capaz de morir por él: "¿Quién no ansía morir como un bendito/ En los tormentos dulces de tus goces?", descree del polvo sintiente o enamorado de Quevedo, su visión es sartreana, existencialista, y haciéndose eco de la "voz beatífica", paradójicamente, nos dice: "Eres polvo y al polvo tornarás". Sin embargo o a pesar, luminosamente, quiere "Al lado de aquel (amor) hecho de carne/ otro espiritual para que encarne/ el humo azul del enfermizo sueño".// CONCEPCIÓN RÍOS en su obra, "Archipiélago" (1929), al igual que Enrique Urquiza Martínez siente al amor como un "milagro", un milagro de la carne. La sensibilidad es fundante y no accesoria.Y el amor surge "como una vida nueva entre mi carne/ como una nueva lumbre entre mis manos". Apunta a la continuidad de la existencia y expresa "mi alma vibró como una lira/ y mi cuerpo sintió como un zarpazo" (su hombre venía de la selva). Sin embargo y tal vez por eso, el amor es una espera callada. Es una caricia ardiente sobre su seno. Latido, temblor o ropaje. Es "vestirse el cuerpo con el cuerpo del otro, religiosamente". Es lo que produce celos: "fiebre, lluvia de plomo o locura". Es una "inquietud" que "se prende a la carne como prende la hiedra // ... que sacude al cuerpo en un hondo temblor". Por eso en el Soneto Sensual "quiere querer de otra manera", quiere morder la boca de su amado hasta verla sangrar, apretar su cuerpo "con ansias de loca" pues "su único atributo es ser mujer".// NENÚFAR PANIZZA siente al mundo sagrado del amor como una debilidad de mujer y sin embargo a él se entrega. Pero no hay respuesta a pesar de que pueda sangrar diciéndonos desde la herida: "Adentro mío y sola/ se mueve aún viva/ la mariposa del amor". Para ALFREDO J. PARODIÉ MANTERO el amor es "el lazarillo del poeta". Es su conductor como lo es también en la poesía de Alberto Casimiro Pascal. ("Amor me inspira" escribe Dante en el Purgatorio - XXIV). Por eso Parodié Mantero le escribe a su amada: "Llegó a tu boca la mía/ Y gustamos el amor". (Como Ernesto Bourband T. para quien el amor es ese "largo tiempo que tuve/ tus labios en los míos saboreándote el Alma"). "Siendo tu mi Adorada/ Yo seré tu poeta". En ella Alfredo J. Parodié Mantero encuentra "vigor de primavera". "Yo no creía en el amor sublime/ que cantaron los bardos,/ y cuentan las leyendas de Romeo;/ creía en el de Sancho". Sin embargo construye otra historia de amor, la de su inefable "Princesita", la del romántico, la que lo hace sufrir como a los trovadores: "¡Nada consume la vida/ como un desdichado Amor!". Y entre el romántico que hace del amor al culpable de su desdicha, la plenitud o la dicha del amor carnalizado del modernista. "¡Oh, qué dulce tirano es el Amor!" expresa Gregorio Troncoso Roselli. Para MARIO ELIGIO CHILOTEGUY "El amor - (es) esa fuerza prodigiosa,/ esa pujante e irresistible fuerza-,// es un agolpamiento de energías/ en extraña y gloriosa florescencia". Es "melancolía" que se vive como "un tormento", como "una cruz enorme". Porque el amor también dice "de la tierra donde la carne de su amada duerme". Tema central en la "intensa" obra, como la califica Carlos Mastronardi, de LUIS ALBERTO RUIZ. El amor lo divide o lo une o lo hace ser dos en uno. Por eso en "La Misma Carne" expresa: "Pues toda estás en mí". Y en otros poemas: "Soy ese ardor que creaste, ese gozo perfecto / de ser de ti - dulce, íntimamente-". O "Fuimos los dos juntos la misma transparencia de corazón/ la misma lágrima derramada". Ruiz como Machado concibe al amor como un todo del que la amada es la otra parte "De modo que, al estar el todo en cada parte (más allá de los sofismas eleáticos, porque en la mente, tanto o más que en el universo expansivo, caben la materia y la antimateria)" está el todo: "Cada día que te amo,/ pierdo una costilla,/ pues cada día formo/ una nueva mujer./ Eres ya, casi,/ mi esqueleto./ Me sostengo por ti." Ruiz nos recuerda el Tristán wagneriano en el que los amantes se definen con el nombre del otro o a Juan Yepes cuando expresa en "Noche Oscura" "amada en el amado transformada"; nos recuerda lo bíblico. No ajeno a la visión de Hernández que se sustenta en Boscán y Lope, sabe que "sólo quien ama vuela": tal como hombre a mujer,/de desnudez a desnudez;/ desnudos, sí, los ojos para el vuelo". El amor como dolor o sinónimo de pena y el poeta como un "apenado", es una constante en sus primeras obras: "Yo quise amar y amé". Sin embargo para sostener esa afirmación debió confesar: "Viví buscando amores/ Y al buscarlos canté la desventura/ De encontrar desamores". Por eso puede expresar: "Penando lo paso bien" o "enamorado/ de un dolor tan hermoso". "El amor ha nacido; acércate, adorémosle". Por eso este gran poeta puede decir "Ya es mucho un corazón para vivir" aunque se autodefina como "un corazón multiplicado". Y porque sabía que a través de esa "vasta ilusión", el amor", enfrentamos al tiempo: amó. "El amor siempre estuvo derramando calor a mi costado". Y el amor-carnal, porque "detrás de cada cuerpo/reconocía el porvenir de hartura que tendría", es otra vía dentro de su poética, "un sorbo terrible de venenos y bálsamos", algo marítimo, celebrante, sangriento a la vez que primaveral. Sin embargo dice: "digo otra vez la única palabra que me duele/ más que morir: Amor".

 

 

 

 

FRANCISCO JAVIER ABESCAT: POETA ÉPICO

Francisco Javier, hijo de María Godoy y Francisco Abescat, nació en Concepción del Uruguay (E.R.), el 03 de Diciembre de 1902 y falleció en su ciudad natal el 28 de Octubre de 1973. Contrajo matrimonio el 19 de Abril de 1934 con la actriz Constance Elliot Grieve que por su apasionada interpretación y reiteración de La Delfina se ganó ese mote. Hacia 1924 fue corresponsal y colaborador de la Revista bonaerense "Nativa" que dirigía el escritor Julio Díaz Usandivaras. Allí publica, entre otros, los poemas "Entrerrianía" y "Los Húsares de la Muerte". En 1925 participa con el texto "Me contaron hace mucho" de la Antología de Poetas Jóvenes de Entre Ríos. En 1926 ingresa como redactor del Diario "La Opinión" (C. del Uruguay) que inicialmente dirigían Juan E. Lacava y Juan P. Scatena , el que más tarde estuvo a su cargo. Allí se desempeña hasta enero del año 1931, un mes antes de su cierre, el que se produce el 12 de febrero bajo la dirección del Sr. Rafael H. Santa Cruz Seijas. Anteriormente había dirigido el semanario "Página Azul" (1925) y luego co-dirige el Diario "La República"(1935) y la Revista "Índice"(1945). En 1928 bajo el título de "Estrellas y Bordonas"(Librería del Colegio, C. del U., E.R.), publica conjuntamente con Alberto Casimiro Pascal , sus veintiséis poemas subtitulados "Bajo el Alero", que hacen referencia al sitial donde fueron concebidos. Allí anuncia la próxima aparición de dos libros "Sangre de Zorzales" y "Poemas de Novialinda". Obra que el escritor Dr. Delio Panizza saluda de la siguiente forma: "Gracias, amigos. La ofrenda/ de vuestro lírico envío,/ ha traído al rancho mío/ como saudades de prenda.../ Un aroma de leyenda/ iluminó mi emoción,/ y allá fue mi corazón/ tras sus viejas intentonas;/ al compás de sus lloronas/ y siguiendo vuestras huellas...:/ ya mirando las Estrellas.../ ya escuchando las Bordonas..." (Periódico "La Juventud", C. del U. (E.R.), Año 1928). Publica en las Revistas "Alberdi", "Urquiza" (ambas de C. del U.), el Diario "El Argentino" (Gchú.), "Los Principios", Periódico "La Juventud" (ambos de C. del U.) y "La Mañana" (Paraná), entre otros. La publicación de un poema sobre Francisco Ramírez el 27 de Junio de 1954 en el último diario citado generó el siguiente comentario: "Desde la ilustre Concepción del Uruguay, Francisco Javier Abescat nos trae un poema épico que canta la gesta del terruño. La savia montonera parece alimentar cada estrofa elevándose con la estirpe para hacerse una verdadera fuerza de la herencia. Es que el poeta, como un fulgor primero y como un incendio después, engendra palabra por palabra su canto imperecedero". En los medios periodísticos citados publica innumerables comentarios bibliográficos, entre otros, acerca de Enrique Mouliá, Atilio B. Rossi, Damián P. Garat, Delio Panizza, Ernesto Bourband T y Juan Luis Molinari. Con este último escritor citado concreta el proyecto (Agosto/1951) de poner una placa sobre la tumba de La Delfina en el Barrio La Concepción. Fue Secretario Municipal durante los años 1944, 1945, 1947, 1948 y 1950 e integró la Comisión Municipal de Cultura de Concepción del Uruguay los años 1950, 1951 y 1964... Fue miembro conjuntamente con Alberto C. Pascal del Sindicato de Escritores Argentinos (S.E.A. - 1954) e integró la Comisión Pro-Monumento de la Madre (1964) y participó de innumerables recitales como el del 171º Aniversario de la Ciudad conjuntamente con Ernesto Bourband T. y Alberto Casimiro Pascal. Dictó conferencias en la ciudad, Colón y Paraná. Este "Hermano en los ideales e inquietudes/ Egregio ruiseñor de la poesía", como lo llama Alberto C. Pascal en el soneto "Brindis" (pág. 20) de su poemario "Ofertorio Galante", recibió innumerables distinciones: Primer Premio en los Juegos Florales de la Biblioteca "Sarmiento" de Gualeguaychú, trabajo publicado en el Boletín de la Asociación Entrerriana Gral. Urquiza Nº 119-120, Nov./ Dic. 1944, Bs.As., págs. 7 y 8. En 1949 su "Canto al Trabajo" fue distinguido en los Juegos Florales Provinciales organizados en Paraná. Los cuentos "La espera", "Destino" y "Rumbo a Montiel" fueron distinguidos en los Juegos Florales de la Escuela de Normal de Maestros de C. del Uruguay. Y también ese año recibió distinción en la convocatoria en homenaje a la Stella Maris realizada en Concepción del Uruguay. El 20 de Agosto de 1950 en el Teatro "Juan de Vera" de Corrientes recibió el Primer Premio en la Categoría de "Cantos Escolares" del Certamen Nacional organizado por la Comisión Sanmartiniana de la Capital de esa provincia por su texto "Canto al Gral. San Martín". También obtiene ese año el Primer Premio en el Concurso de Cuentos Históricos organizado por la Municipalidad de la ciudad de Federación con motivo del Centenario de la Parroquia Inmaculada Concepción y el Año del Libertador Gral. San Martín, por su obra "El Payador de Guarumba". El 11 de Agosto de 1951, en el Histórico Colegio del Uruguay, recibió el Primer Premio por su obra "La Mística Heroica del Pronunciamiento" en el Concurso Pcial. sobre "Urquiza y el Pronunciamiento" organizado por el Honorable C. Deliberante de la Municipalidad de C. del Uruguay . También fue distinguido en el Concurso organizado por la Universidad Católica de Córdoba y en el Certamen realizado por el Club Progreso de Paraná, entre otros. En 1971 publica su prolijo y útil y poco difundido trabajo de investigación histórica "La Ciudad de "Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay" (Imprenta Ca -Sal , C. del U. , E.R.).

SU POESÍA La obra de Abescat muestra esa ambigüedad de la que habla C. Pavese al expresar que existe una poesía que se refiere al mundo a la vez que se aparta de él porque se resguarda en la memoria ajena, porque poetiza la historia. A veces, expresa Francisco Javier Abescat, "fúnebremente todo es afuera" sin embargo la poesía al ser "emanación" es "sustancia interior". "Una cita sacrosanta de los héroes y la gloria/ bajo el ritmo de las lanzas, los cañones y el clarín" para utilizar sus propios versos, o un "brindis", "aplauso" o "elogio" al VALOR ( según sus títulos); es destino y ansiedad: "Yo he nacido en esta tierra de las luchas legendarias,/ y en mis manos llevo, altivo, la valiente sangre inquieta./ Y en mi mente joven llevo, como llamas incendiarias/ Ilusiones y Quimeras de soldado y de poeta...". Y Abescat brinda por los gauchos cuya herencia es su "soberbio emblema de coraje": "...mis décimas amadas/ se tornan en homenaje,/ al homérico gauchaje/ que se perdió en las lomadas...!"; se rinde en cantos y en aplausos ante el famoso escuadrón de Francisco Ramírez al que llama "los húsares de la muerte" o "un trazo de poemas inmortales"; se rinde ante el caudillo ,"...visionario/ como un héroe de leyenda/ el capitán temerario/ el del credo federal,/ el precursor nacional/ el que creó, soberana/ la República Entrerriana/ como un ejemplo inmortal", Francisco Ramírez; o eleva su elogio a la cima para celebrar al hombre y la gesta sanmartiniana o encuentra "lo patriótico como sinónimo de coraje" hasta en un cañon, aún envuelto o enmudecido, en "un jaulón de cristal". Descubre en el llanto del carau la despedida al último charrúa. Y siente que hasta la muerte es linda si se la encuentra luchando; luchando como lo hace el gaucho cuando deja "al potro relinchando al cielo"... Esa imagen idealizada, épica, está concebida como lo hizo la línea tradicional culta del tardío romanticismo nacional. O mejor, Abescat continúa, rehace la línea heroica o escolar del modernismo. Apegada a las construcciones tradicionales (el soneto, romance, copla y décima), su poesía no desdeña el verso libre porque sabe como Ralph Aldo Emerson que al poema no lo hace ni la forma ni el ritmo sino el pensamiento creador de esa forma y ese ritmo; que en la obra de Abescat es la patria (de pater, padre) o el país (de pagus, tierra, campo), doble acepción que funda su nacionalismo. Si bien en "Desprecio", el último poema del libro citado, y como una antítesis a su poesía celebratoria, expresa: "Cuando siento (...)/ sonar los clarines de la fama,/ me voy como el zorzal hasta su rama/ despreciando el laurel que dan las cumbres". Y duda del "aplauso que se paga" o del "estridente vítor que se vende" por eso prefiere ante "el escenario de brillante tela": "un retazo de estrellas y de luna". Y entre el modernista y el romántico se proyecta el impresionista o el realista de veta popular, el sencillo pintor de nuestros amaneceres y atardeceres. Y ahora el tema es el paisaje pero ya no como enjoyado escenario modernista, ni como pañuelo, estandarte o pabellón romántico. Sin embargo, y a pesar del distanciamiento de sus últimos poemas con los iniciales, es en aquellos, los que exaltan la epopeya de la independencia y la ramiriana, donde encontramos al poeta que queríamos recordar. Parafraseando sus versos "Mi vida como un jilguero/ va sus alas desplegando", y para finalizar, aquí sólo quisimos bosquejar su vuelo.

 

 

 

 

 

LA POESÍA DE FELIPE BELISARIO CÉSPEDES

Felipe Belisario Céspedes, hijo de Carmen Carrasco y José María Céspedes, nació en Concepción del Uruguay el 10 de Julio de 1880 y falleció en su ciudad natal el 19 de Diciembre de 1933. A esta "tierra prodigiosa", la provincia, y a C. del Uruguay, les dedica innumerables poemas. En "Las Tres Horas", poema subtitulado "Ayer, Hoy y Mañana", expresa que en el lugar donde "la selva tenebrosa humillaba al ñandubay" crece hoy su pueblo como "palpable realidad del porvenir". Al futuro, a su mañana, lo encuentra en "el puerto", "esa puerta abierta de par en par a la humanidad", que el tiempo convertirá en un "Arco de triunfo". Quizás los dos versos más bellos por reales sean: "Y a tu espalda... la cántiga armoniosa/ Con que arrulla tu sueño el Uruguay". En "Tesoro de Madres Muertas", más allá del extraño título elegido para nombrar a su pueblo y que utiliza como verso final de las siete estrofas que lo componen, lo nombra "Centinela de las Selvas", "Semillero de heroísmo"..., a la vez que insiste en encontrar en "el puerto" un símbolo de esperanza. Felipe Belisario Céspedes realiza estudios que no culmina en los Seminarios de Paraná y Santa Fé. Se desempeña en "La Fraternidad" como Director del internado. Institución a la que dedica un Tríptico conformado por los sonetos "Como Fue Ayer", "Como Debe Ser Hoy" y "Como Debe Ser Mañana", con motivo de su 52° Aniversario. Y expresa: "Ungidos por ese fuego que hace eternos a los varones", el idealismo, y "Como obra del prodigio y del milagro: / ¡ Estas cuatro paredes levantaron!". Luego pide "llenemos de amor" ese "gran corazón" que se yergue igual que un Templo y "No torzamos la recta del destino/ Que esos nobles muchachos le trazaron" para que mañana esa "comunión de corazones" confundidos en un abrazo cubra el "seno de madre" de esa Institución. Se casa con Aurora Rosalía Caffa, "Siempre lista en la brecha del sufrir!!! / (...) Novia de mi triste corazón" ("Para Ti, Esposa Mía"); de esa unión nacen once hijos: Aurora, Luis María, Irma Judith, Estrella Marina, Belisario, Ramón, María de las Mercedes, Elvira, Gladys, Belkys y Ever. A los que nombra en su poema "A Mis Hijos": "huerto de fragantes flores" , "rosicler, pradera,/ Que tiene mi vida en el desierto" y "fuente de frescas aguas y de dulce acento". Además de "templarle con su amor su lira" y ser los que "en el rocío de sus tiernos ojos/ recogerán su último suspiro". Se desempeña en Tribunales de la provincia hasta su muerte. Copiosa es la obra de este poeta que no pudo concretar la edición parcial o total de la misma en un libro, más allá de los innumerables poemas publicados en "La Voz del Litoral", "La Juventud", "Los Principios" (C.del U.), "El Entre Ríos"(Colón), "Provincia" (Concordia) y "Mundo Argentino" (Bs.As.), fechados entre 1918 y 1933. También lo hace a través del poema "Tuvo que Ser Urquiza..." en el Libro de Oro del 75° Aniversario del Colegio del Uruguay "Justo José de Urquiza". Compartió su amistad y gusto por las letras y el arte con Guillermo Saraví, Delio Panizza, Ernesto Bourband T., Daniel Elías, Celia Torrá, Juan Carlos González, Edgardo Bulnes y otros. A los últimos cuatro citados dedica algunos de sus poemas. El Soneto a Daniel Elías, publicado en "La Voz del Litoral", planteado desde el título "No supiste llorar" como una antítesis con el segundo terceto : "Sobre el cajón que guarda tus despojos:/ Eternamente llorarán los ojos/ Como las verdes lágrimas de "El Sauce", fue incluido bajo el título "El Homenaje de la Lira Entrerriana" en la obra póstuma del "poeta suicida" como lo llama a Elías : "Las Alegrías del Sol" (C. del U., 1929, pág. 127).

SU POESÍA

La poesía de Felipe Belisario Céspedes se construye a partir de un movimiento incesante de polaridades. La noción del mal en su obra no se puede disociar de la del bien. Pero esto ocurre porque se asocia con otra noción explicativa, la de Dios: "¿ Por qué existe el mal, lo cruel, lo adverso, lo doloroso y lo injusto, si hay un Dios?". A veces se resignifica el mal y Céspedes culpabiliza al mundo. Su poesía, salvo aquella de tono marcial y triunfalista, conformada por varios poemas que dedica al Gral. Justo José de Urquiza, cuestiona el sentido de la vida ( "la lucha terrible del vivir") y la misión del hombre sobre la tierra ("Llegó a la Tierra y encontró el tormento/ De palpar su asquerosa podredumbre..."de "Las Notas de un Violín"). La historia, la religión, lo heredado, constituyen esos términos que nos determinan, entre los que es posible recrear la fe y la esperanza, más allá del fuerte pesimismo que lo nombra. El futuro no sólo es incertidumbre, es muerte. La muerte dice de "este vivir muriendo" ("Un Pobre Peregrino"), y es presencia permanente, no sólo como expresión de finitud o certeza del pensamiento sino como imagen expresa que condiciona todo lo que existe. La muerte, "parca destructora", "vampiro", "misterio de la vida", es "Ley amarga/ Y por amarga, injusta, cruel y odiosa". En el poema "El Tiempo y la Tumba" a través de un diálogo y recordándonos a Jorge Manrique, hace referencia al carácter igualador de la muerte cuando hace expresar a la tumba: "Espléndido festín de mis gusanos/ Y a todos con amor, por igual cubro". Y como contradiciendo su pensamiento y continuando el de Manrique, en el poema "Super Umbra", dedicado al poeta Juan Carlos González, hace referencia a "la vida que trasciende a la muerte": "Y porque has sido heroico, noble y fuerte,/ Ha triunfado tu vida de la muerte;/ Aunque yasgas aquí, lúgubre templo:/ Has de seguir viviendo en tus acciones...". Enfermedad, miseria, guerra y soledad como desprotección..., son algunas de las manifestaciones de su sino trágico : "Todo es fuego y horror, luto y dolores,/ Hambre, desolación y humeantes minas..." ( "Mirando una lámpara..."). "El dolor es largo y es eterno/ y la existencia es sueño y es quimera" ("Primavera"). "La vida no tiene sentido/ lo tendrá la muerte?" ("Existencia"). Frente al destino el hombre poco puede, más allá de ese esfuerzo espiritual, alado, que lo nombra. Sin embargo como Festugiëre frente a lo trágico de la vida crea estrategias resarcitorias: la del puerto y la del hogar. Después de ese navegar que es la vida, lo cotidiano, como Ulises su Itaca, todo hombre debe buscar su puerto como sinónimo de seguridad aunque transitorio, acariciable. Debe buscar su hogar como reparo, protección y abrigo. Por eso en "Alientos en la Lucha" expresa: "Y si es mi signo sucumbir luchando,/ (...) me verá muerto y no vencido el mundo". De ahí que en "Así como una Gota" manifiesta que es un "deber" de todo hombre plantearse una meta o el arribo "a una playa o algún puerto": "Si es que llevas la fuerza de dos alas;/ Debes hoy mismo levantar vuelo". Imagen que reitera en el poema "Oh! tus Alas": "Tiende tu regio vuelo hacia la altura/ (...) No roces con tus alas el Pantano:/ Si quieres conservarles su Blancura". En esa búsqueda del arriba, en esa huida, se perfila el romántico: "Huyo del mundo y su falaz vislumbre,/ de su eterno egoísmo y sus mentiras"("A mis hijos"). Aunque huya, al calor de su canto lo inspiran los que no han podido elevarse: "Yo no soy un rebelde ni un vencido. / Cruzando voy el páramo del mundo/ (...) Y sólo me conmueve el que ha caído" ("Fuego de mi canto"). De ahí que hable de "las rosas marchitas de sus versos" ("A una Mascarita"). Otro tema insistente en su obra es el recuerdo. Recordar es "un tesoro para su soledad" o "las noches del cerebro". Es a la oscuridad de la vida un rayo que ilumina. Por eso califica de "dichosos" a aquellos que encierran como si fuera un prisionero "esa luz inmortal, ese tesoro, la fuente de la vida, los recuerdos". En "Post Umbra" nos dice que entre las ruinas del pasado, específicamente : "En la lóbrega cárcel de su pecho:/ Como una inmensa antorcha la ilumina,/ lo que no ha muerto aún ni morirá: el Recuerdo!". Recordar es revivenciar, otras veces insiste en que es vivir. Aunque en "Vamos Hermano" invita a visitar a los muertos y allí practicar "el culto del recuerdo". Más allá del lugar privilegiado que le asigna al recuerdo en "Lamentos de un Gaucho" finaliza: "Es en la tierra del olvido/ donde está tal vez la gloria!". En esta grisácea a la vez que profunda poesía, hay un lugar para el amor. En "Siempre Amor... Puro Amor" pide que ese personificado "pobre prisionero que encierra nuestro pecho" abrace con su fuego el mundo y que no permita se extinga. En "Hazte muchos Pedazos" el amor es " ...ese nacido / Al beso de dos almas confundidas". El amor es "ígnea chispa/ Que une a través del tiempo y la distancia" ( "Alguien se Acerca" ), es fuego. "Me quemaba la sed como la llama/ de la pasión calcina a aquel que ama" ("Por los Mundos de Dios"). El amor es estallido que obra como obra la primavera. Hay árboles aparentemente secos sin embargo en su interior corre la vida, la savia, lo que se transforma cuando "la llegada/ de la florida, mágica estación". Así es su cuerpo: "Como un tronco que cuando ella lo mira, florece" ( "Los Troncos Secos"). Otros temas, además de los poemas dedicados a España, Uruguay y otros países, son "la mujer" y como manifestamos anteriormente, la vida del Gral. Urquiza. Para finalizar podemos decir que la poesía de Felipe Belisario Céspedes transita el vibrar de una angustia existencial que sirve de testimonio a un mundo contradictorio, ya por lo absurdo, ya por lo paradójico, donde la desesperanza, la desilusión, el desamparo y la soledad crean esa necesidad de evasión de la realidad, donde la pasión del romántico se hermana con un hombre de vigorosa espiritualidad.

 

 

 

 

 

LA POESÍA DE LUIS FRAGA

. Uruguayo como Victoriano E. Montes y Dardo Corvalán Mendilaharzu, Luis Fraga también se radica desde muy joven en Concepción del Uruguay. En el Periódico "La Juventud" realiza bajo el seudónimo de "sanducero" sus aportes poéticos, los que trasuntan atormentadas emociones que agitan su sensibilidad vibrátil, rápida y fina. En dicho Periódico, 14.12.1925, bajo el título de "Semblanza" dedica un homenaje al fundador, Don Lorenzo L. Sartorio, donde recuerda el ambiente poético-intelectual de la época. También lo hace en la Revista "Principios", Órgano del Centro "Alberto Ugarteche" de La Fraternidad, con dos poemas de tono hiperbólico donde se insinúa el hombre incomprendido, dolorido, que descubriremos más tarde: "Lloro y responde a mi dolor inmenso/ la carcajada estúpida del mundo! (N° 35, Año III, C.del U., 08.11.1907, p. 430). Colabora en "Mundo Argentino" con poemas que incluye en su primer libro y también en otros medios periodísticos locales y nacionales. En 1923 edita "GIRONES DE ALMA Y CARNE" (Vol. I) -Tip. Librería del Colegio, C. del Uruguay-; poemario donde la fatalidad pareciera impregnarlo todo y donde descubrimos que Fraga no buscó la acomodación de la realidad sino se impregnó de la misma. Por eso se busca interiormente a través de ella para poder alcanzar una plenitud que le niega el mundo. Allí nos anuncia bajo ese mismo título las siguientes obras, subtituladas: "Cantos a Concepción del Uruguay - Homenajes Líricos" (Vol. II), "Cantos del Hogar" (Vol. III), "Cantos Optimistas" (Vol. IV), "A los Muertos Amigos" (Vol. V) y "Corona Poética a su Recuerdo" (Vol. VI); además de "Vida y Muerte" (prosa, ensayo de novela), "Poesía en Prosa" (Desfile de Realidades) y "Del Yunque" (Compilación Periodística). El 10 de Abril de 1928 edita a través de la Editorial Tor (Bs.As.) el libro "SINCERIDAD Y DOLOR".

SU POESÍA En su primer libro, además del epígrafe de Lord Byron ("Mi corazón es el país de las ruinas y las sombras de los que amé vagan por él a todas horas"), a manera de presentación o prólogo y bajo el título de "Una frase inicial", que parafrasea a Eugenio Delacroix, nos anuncia indirectamente de las románticas envolturas que contornean su obra: "Yo no sé si seré o no original. Si el estilo es el hombre, mi estilo soy yo". Concepto que reafirma en los poemas "A Gustavo Adolfo Bécquer" y específicamente en el dedicado "A José de Espronceda", donde expresa: "Te siento en mí, romántico trovero// Ungido por el gran padre Dolor,/ Por ti, tal vez, hoy sigo misionero/ En el mundo diciendo mi clamor". En el poema "Autorretrato", más allá de expresar que es "un saco de nervios que palpita", "un triste que alegre quiere ser", se autodefine poeta de una forma similar a Daniel Elías: "Natura me dio a falta de fortuna/ la gracia... desgraciada de cantar". Luis Fraga, hijo de Gil Fraga (brasilero) y Francisca Frugones (oriental), nació en Paysandú el 1º de Junio de 1885, de ahí que llame a dicha ciudad: "cuna sanducera / Terruño en que mi madre me meció". Tierra que le permite recordar que es "Cuna de valientes" como Gabino Ezeiza la llamó, tierra de poetas y hasta la que Andrade le cantó, pero luminosamente es la tierra que le permite decir: "¡Donde viví la infancia deliciosa!". En el poema "A Concepción del Uruguay", a pesar de que el tiempo la ha cambiado y la hace irreconocible, expresa: "Uruguay querida de mi juventud". Concordia es la ciudad de su hogar, de su gran dolor. Y ambas "ese terruño seductor/ De heroicidades pasadas": suelo suyo. Por eso en el poema "Nativa" que dedica a Daniel Elías, lo llana :"Paladín del suelo mío/ Gladiador del reñidero // (...) Veterano de mis pagos". Innumerables son los poemas en que hace referencia al oficio poético. El verso, en el poema homónimo, es: "Válvula de infinita nostalgia purgadora"; lo que le permite desahogar su dolor. Por eso también es "venda sedante". Y otras veces: " Caballero de Ensueños, de Tristeza y Amor", "Brioso potro de inspiración divina" o un "revivenciamiento tamizado por el alma" como concebían a esa suma de versos, , Hölderlin y Pavese, cuando expresa: "lágrima pura del alma germinada" o "flor bella que natura nos brinda sublimada". En el poema "El verso" insiste en que es "una flor" pero "sin nada artificial". Y agrega "es el lamento que exhala el alma inquieta", "paloma que canta con unción", "cascada de nuestro sentimiento", "el verdadero llanto de la buena emoción". Esta enumeración de metáforas intenta reafirmar que la poesía es gestada por el dolor, de ahí: "Lanzo mis trinos como ave herida" (Quimérica), "Mi cantar es padecer" (Elegía a mi Madre) o "El arte magnifica hasta la herida" (Concepto de Arte). En "Sinceridad Lírica" expresa que es consciente que su poesía no posee "remilgos académicos" y que no "cuida el detalle" desde que perdió el placer y se justifica manifestando: "Los tristes solo lanzan natural su plegaria" o "si lleno de errores está todo lo humano: defectos tendrá el verso". En la oscilante poesía de Fraga la "función rememorante" de la que habla Heidegger es eje sostenedor, es quien le da nombre a las cosas. Aquí al recuerdo, que es revelación y ocultamiento: "De todos mis instantes de ventura/ Queda sólo el recuerdo ¡Qué dolor!/ Como queda en el monte la espesura/ aunque se muera el pájaro cantor". De todos sus recuerdos el "recuerdo supremo" es el de la esposa muerta, "la alondra arrancada de su nido". Recuerdo que se vivifica porque no sólo es evocación cargada de nostálgico dolor o impotente ira sino la evidencia de que "ella" sigue y seguirá existiendo de una manera tangible como punto de encuentro de todos los sentimientos. De ahí que sea "el faro que guía su existencia" y a la que le pide ante el gemido de su alma: "Sed en mi noche de llanto, luna amada!". En "Primaveral" la interroga: "Amar!... Oh! recuerdas? mi muerta querida...// (...) ¡Amar! Ah! no olvidas, verdad, muerta amada" y en "Amarga..." expresa: "Sufrir!...// (...) Llorar, por la que muerta, sigo amando/ (...) por la que "allá, en el más allá me está esperando!...". El poeta pide además que la ciudad de Concordia "no se esfume de él" porque ella es: "La que guarda todo mi gran amor,/ Dos hijos y una madre". De ahí que la muerte se asocie permanentemente con ellos y sea metaforizada como "Intrusa malvada, injusta Parca, extinguidora de su muerto amor". En el poema "Añoranza Eterna" expresa: "Haber tenido hogar y ya no tener nada// Haber tenido hogar, y, hoy, mirarme tan sólo,/ Deshojando el dolor de mi verso gimiente". De ahí que Fraga reitere el contenido de estos versos: "Soy el paria condenado/ A sufrir cada vez más;// Dando al aire mis lamentos/ con rugidos como mar!/ Llamo, y Nadie me responde...". Por eso "El mundo es un monstruo, no tiene piedad" y aunque "bello es el vivir" reconoce que la vida es "accidentado campo de sufrimiento" y la muerte es la esperada, siempre inesperada. Otro tema que se reitera en la poesía de Luis Fraga es el poema-homenaje; a los ya citados debemos sumar los que dedica a Martín Reibel, Anatolio Acebal, Manuel Gálvez, Benito Cook, entre otros. Para finalizar podemos decir que logra a medias "la salida de lo privado hacia el universo" pues sus textos no hacen más que configurar la atormentada autobiografía de un hombre que "Natura hizo suave, blando..." y la existencia fue endureciendo tanto que pudo definirse: "Soy duro como una mojada tosca".

 

 

 

 

 

LA POESÍA DE ALBANO LUCIO GIMENEZ

La obra de este talentoso y olvidado poeta ( del que nos apropiamos porque en esta ciudad no sólo realizó la mayoría de las colaboraciones que antologamos sino que vivió y también tuvo a su cargo la Intendencia de Concepción del Uruguay el período 02.01.1932 - 30.12.1933 ), apunta preferentemente a la belleza de lo conceptual, dejando transparentar al abogado y específicamente al juez; que se hace eco del pensamiento filosófico griego, que asociaba la poesía al concepto de belleza y verdad como sus sinónimos. A la vez que pensaba a la belleza como involucradora del conocimiento intuitivo y el deleite como querrá después Jacques Maritain. De ahí que la impresión más profunda que le queda al lector de los poemas de Giménez es el de la belleza. Más allá de ese juego sociológico condicionado por una u otra ley. Hijo de Ramona Oroño y Juan Giménez, nació en Paraná y falleció trágicamente el 12 de Julio de 1937, a los cincuenta y cinco años de edad, en la ciudad de La Paz (E.R.). Se graduó en la Universidad de Córdoba obteniendo el título de abogado. Se desempeñó como Juez, Defensor de Menores y Agente Fiscal en las ciudades de Victoria y Villaguay. Formó su familia junto a Carmen M. Ruade. Con motivo de su fallecimiento el Dr. y poeta Delio Panizza escribió en el Periódico "La Juventud" lo siguiente: "Ha muerto un poeta. Albano L. Giménez lo era, no sólo por la armonía de sus versos, sino también por la belleza de su pensamiento. De alma bohemia, daba su canto sin preocuparse más de él, dejándolo al azar de las manos amigas. Mucho de su producción se ha perdido por eso. Acaso en un día no lejano, tengamos el placer estético de ver reunidos en un libro armonioso sus cantos acompasados y serenos, sin ritmos violentos, que dan la impresión de las grandes aves. Sus producciones siempre bien meditadas, tendían a la exteriorización de un pensamiento filosófico. Parecía seguir el consejo de Fierro: "acostumbrense a cantar cosas de fundamento...". En eso se asemejaba a Almafuerte, cuyas huellas seguía y a quien admiraba y amaba. Venía de una estirpe de poetas. Luis J. Giménez y su hermano Aníbal Marc Giménez, el de los sonetos criollos estupendos, que fue ya justamente elogiado por la pluma consagratoria de don Martiniano Leguizamón. Lo conocí hace muchos años en la clara ciudad de Victoria, donde él era Juez y yo empezaba a poner en práctica mi flamante título de escribano público. Durante año y medio nos vimos diariamente. Giménez, silencioso y amigo de la soledad, vivía para sí y para su cargo; pero producía siempre. Sus condiciones de orador y poeta estaban entonces en su pleno florecimiento. Con motivo del triunfo de los aliados y el armisticio de 1918, cuando la guerra mundial, dijo uno de esos discursos que no se olvidan: breve, sentencioso, cálido y bello como un canto. Su oratoria era original. Sus discursos parecían cortados como por filosas hojas de luz. Se lo escuchaba con afecto y era grata al oído la rítmica cadencia de sus frases, nunca vacías y jamás hirientes". LOS POEMAS Desconocemos si su obra fue agrupada y editada. Los textos que sirvieron de base a este trabajo fueron extraídos de las publicaciones que detallamos a continuación: de la Revista Quincenal Científico Literaria "Principios" los poemas "EXPIACIÓN" (N° 5, Año 1, C. del U., 01.08.1905, p. 51) y "HACIA LAS CUMBRES" (N° 15, Año 2, C. del U., 15.07.1906, págs. 170 y 171). "EL TOQUE DE ORACIÓN" de la "ANTOLOGÍA PATRIÓTICA" (prosa y verso) que realizara el poeta y prof. Bernardo L. Peyret y que editara L. Lajouane & Cía, Bs.As., 1911. De la Revista Quincenal de Arte, Literatura y Variedades "EMULACIÓN" que dirigía el poeta Atilio B. Rossi y donde colaboraban, entre otros, Antonio D. Arena, Bartolomé García, Pedro E. Lazzarini, Candelario Olivera, Delio Panizza, Guillermo Saraví, Gregorio Steimberg y Eugenio Rebaque Thuillier, los poemas "CONSEJO" (N° 17, Año 1, R. del Tala, 15.02.1919, p. 1), "RESPONSO" (N° 20, Año 1, R. del Tala, 31.05.1919, págs. 2 y 3) y "POSTALES" (N° 22, Año 1, R. del Tala, 30.04.1919, p.6). Del periódico "La Juventud" de C. del Uruguay , "MARINA" (30.11.1922), "MÁSCARA" (15.02.1923), "CONSEJO" (27.02.1923), "A LADIKE I, II y III" (21 y 23.06.1923), "PARA AMÉRICA" (11.10.1923), "APOSTÓLICA" (06.12.1923), "LA VOZ DEL PRESIDIO" (02.02.1924) y "PONTIFICADO" (27.03.1924). De la Revista Mensual "URQUIZA" - Órgano del Centro de Estudiantes "J.J.de Urquiza" del Colegio del Uruguay que dirigía Juan Esteban Bugnone-, los poemas "MARINA" (N° 13, C. del U., 15.06.1929, p. 4) y "ALERTA" (N° 14, C. del U., 28.07.1929, p. 38). Y de la Revista "ALBERDI", Órgano Oficial del Centro de Estudiantes de ese nombre del Colegio del Uruguay, que se inicia bajo la Dirección de Abraham Mosovich y luego René S. Jáuregui, los poemas "POBRETICO" (N°1, Año 1, C. del U., 01.07.1930, p. 11) y "ENTONCES" ( N° 5, Año 2, Agosto/Sept. 1931, págs. 48 a 50). SU POESÍA La poesía de Albano L. Giménez, donde subyace una acendrada cultura no exenta de sutil ironía, más allá de sus adhesiones u opiniones, que cabe o no compartir, lúcida y sugerente a la vez, encuentra sus núcleos fundantes en lo religioso, lo legal y lo amoroso. En síntesis, a través de elegidas palabras, que revelan un extremo cuidado y acierto, carga o compromete ideológicamente a esa materia tan inaccesible que es la poesía. Si partimos del análisis de "Alerta", "La Voz del Presidio", "Apostólica" y "Pontificado", comprobamos que en los cuatro poemas Giménez le pide al hombre se revele o levante ante ciertas leyes o mandatos porque de lo contrario hará de su futuro "servidumbre o ruego". Sólo el miedo y el poder desgastado buscan el silencio de los otros: "Levántate varón, ante el mandato/ que te dicta la fe del Nazareno/ y sé bajo el imperio de los Códigos/ único defensor de tus derechos! // Tú no debes pedir lo que tú mismo/ tienes reivindicado con tu esfuerzo: (...)/ Un chispazo de luz para tus cielos!...". En "La Voz del Presidio" ese pedido a la rebeldía responde a la aparente ambigüedad de lo legal, pues: "Si en nombre de una ley rindes tu cuerpo/ en nombre de otra ley salvas tu alma". En "Apostólica" le expresa: "No escuchar una voz, una tan solo!". Es necesario lo plural, dos o más voces, para poder abrir un juicio. Y en "Pontificado" otra vez insiste en que se revele ante lo religioso y responda "bajo el imperio de los Códigos". Lo religioso es permanentemente cuestionado. En la primera estrofa del extenso y denso poema "Entonces", a través de una enumeración anafórica de interrogantes (Cómo piensas Señor...?), cuestiona las enseñanzas que plantea la iglesia desde sus Evangelios frente a las necesidades que reclama la sociedad. Al lado de la Iglesia como una antítesis y con otra cruz se eleva la fábrica, allí las humaredas de "la caridad cristiana" no pueden disimular la desnudez de la piel mendiga ni los andrajos de la carne proletaria. Cómo justificar entonces que no haya odios, rabias, lutos y lágrimas si lo que se ofrece es harapos, migajas, mentiras, falacias, corrupción, degradación y las mujeres que generaron a esos hombres, mueren "sin un beso de amor". Por eso como Walt Whitman podría repetir: "No soy un hombre sino una batalla" En los poemas "Para España" y "Responso", sobre la conquista, expresa que al español lo acompañó un olvido luminoso porque junto a las atrocidades que cometió "traía la cruz". Y a propósito de "la cruz" expresa en "La Voz del Presidio": "Sometido a la ley del nazareno,/ cubrí mis hombros y trepé las gradas/ ofreciendo, a la cruz, todos mis odios". Y luego se manifiesta "Sin fe para llegar hasta esos cielos/ que busca, sin cesar, la vida humana". También cuestiona en "Apostólica" a los mandatarios de Dios: "Ser apóstol del pueblo cuando olvidan/ su fecunda misión...// ser ejemplo".. "Sobre los rojos campos de matanza" y bajo el acertado título de "Responso" ofrece su indignado canto a su difuntos, raíz y sueño de esta tierra americana: los indígenas. "...Y caían las vírgenes indígenas/ sobre el horror de las atroces zarzas/ quemando sus lujosas vestiduras/ en las voracidades de las llamas.../ Y caía el cacique con su tribu/ a un golpe de arcabuz o de metralla/ junto a la tumba de su heroico abuelo...". Había llegado, "aquel rudo vencedor de Europa/ con sus largos alfanjes de batalla" a desacreditarles sus creencias, a quitarles sus soleados territorios, a violarles sus mujeres...; por eso el poeta pide al Señor sea "índice de perdón, vínculo de amor para su raza". De ahí que podemos afirmar que la poesía de Albano Lucio Giménez es una identificación con el dolor y una respuesta a ese acostumbramiento abusivo-represivo que es el poder. Otro de sus grandes temas es el amor, "ese desafío constante" según Erich Fromm, otras veces como esa "fuerza pavorosa y temible" que es para S. Freud o como insistía Adolfo Gustavo Bécquer "lo más maravilloso de la vida", y que concibe como un rayo de luz que confunde y funde al varón y la mujer. Giménez en el poema "A Ladike" escribió: "Bajo el artista que la línea traza/ se oculta el hombre que colora el cuadro;/ bajo el quejido de la bestia herida/ se oculta el odio del violento tajo"; por eso podemos afirmar que detrás de tanto ocultamiento se esconde un hombre religioso que luchó contra la injusticia y que con los mismos versos que finalizó "Entonces" queremos concluir este breve comentario que lo nombra, sin antes dejar de decir que la más fuerte impresión que le queda al lector de sus poemas es el de la belleza; más allá de ese juego sociológico o de los comportamientos entre las leyes y Dios . (Porque Dónde está Dios, en la distancia, en la proximidad o nuestra mente?). Plotino decía que hay un momento en que "el ojo interior" deja de percibir las cosas, los objetos, y en esa anulación visual el que contempla se convierte en contemplador, se ve a sí mismo : "...cuando sean los padres amorosos;/ cuando sean las madres verdaderas;/ cuando el labio conozca lo que besa;/ cuando el libro predique lo que es ciencia;/ cuando el pueblo no sufra sus verdugos;/ cuando Judas no cuente sus monedas;/ cuando el Tabor no busque Jesucristo;/ cuando el asco no manche a Magdalena;/ cuando Témis regule en balanza;/ cuando Marte destroce la visera;/ cuando el amor conforme los hogares;/ cuando el trabajo aliente las colmenas,/ he de creer que Dios proclama/ lo que tiene de magna su existencia...".

 

 

 

 

 

 

ALBERTO CASIMIRO PASCAL: POETA DEL AMOR

Alberto Casimiro Pascal nació en Concepción del Uruguay (E.R.), el 25 de Agosto de 1903 y falleció en su ciudad natal el 30 de Enero de 1964. Cursó sus estudios secundarios en el Histórico Colegio del Uruguay "Justo José de Urquiza" e inició los universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires , los que interrumpió para dedicarse al periodismo. Actividad que inicia hacia 1922 como redactor de "La Gaceta"(1919),que dirige el Dr. Antonio C. Muzzio, y donde se desempeña hasta 1931. En 1925 dirige el Semanario Literario Social "Página Azul". En 1928 el Periódico Literario "Némesis". Y conjuntamente con Francisco Javier Abescat el Periódico "La República" (1935) y más tarde el Diario "El Día" (1941), al que debemos sumar los nombres del Dr. Antonio C. Muzzio y Ernesto Bourband T.. Participa de la aparición de "Substancia" (1951), Órgano de la Comisión Municipal de Cultura, conjuntamente con varios escritores y periodistas. Además de publicar en los medios citados colaboró en el Periódico "La Juventud" (C. del U. - E.R.), Revista "Nativa" (Bs.As.), Revista "Labor" (Bs.As.), Revista "Urquiza" - Órgano del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional del Uruguay - (C. del U. - E.R.) y Periódico "Los Principios" (C. del U. - E.R.), entre otros. Integró en 1954 la Comisión fundadora del Instituto de Estudios Ramirianos (C. del U. - E.R.), conjuntamente con Luis Ramón Boschetti, Francisco Javier Abescat, Martín González, Ernesto Bourband T. y otros. Integró en varias oportunidades la Comisión Municipal de Cultura de C. del Uruguay. Participó de la "Antología de Poetas Jóvenes" de Entre Ríos, editada en 1925. En 1928 bajo el título de "Estrellas y Bordonas" (Librería del Colegio, C. del U., E. R.), conjuntamente con Francisco Javier Abescat, se inicia en la poesía. Subtitula su espacio "Rosas del Alba", del que expresa: " es peldaño inicial (...), entusiasmo veinteañero". En 1951 edita en los Talleres Gráficos "La Impresora S.R.L." de C. del U., "Por las Sendas de Helicón" - versos de amor y patria -; allí se anuncia en preparación el libro "Predio Nativo". Innumerables son los comentarios que recibió este libro que "es como un amplio ventanal abierto, expresa a través de un soneto Matías Requena, al soñado país de la Utopía; de Delio Panizza, Aníbal S. Vasquez, Francisco Javier Abescat, Raúl Tomás Frei, Ernesto Bourband T., Claudio Premat y Héctor J. Castagnino, entre otros. Dijo Claudio Premat: "Esta materialmente modesta contribución del señor Alberto C. Pascal al acervo bibliográfico de nuestra provincia implica espiritualmente un aporte apreciable de entusiasmo y optimismo en las actividades líricas de Entre Ríos". "La empinada cuesta que conduce al monte, expresó Héctor J. Castagnino, donde se yergue el templo dedicado a las musas que, según la mitología, acuerdan inspiración a los caminantes, fue acogida por Alberto C. Pascal como título auspicioso para reunir el apretado ramillete lírico de su floración de ayer y hoy. Versos de Amor y de Patria como inscribe en el Pórtico el poeta que, desdeñando el rigor formalista, vierte su cántico fresco. Versos inspirados casi invariablemente por el amor, ya que Pascal, fiel a las impresiones de su primera juventud es un emotivo impenitente, un temperamento insobornablemente idealista". En 1954 edita "Riachos y Lomas" - Cuentos de Cielo, Agua y Tradición -, C. del U. (E.R.) y anuncia la aparición de las novelas "El Regreso del Suicida" y "La Magnolia Olvidada". Los cuentos de agua y cielo ( "Camalote", "La Tristeza de Don Giovanni" y "Margarita"), fueron premiados con Medalla de Oro y Diploma de Honor en Los Juegos Florales consagrados a la Festividad de Stella Maris, Año 1949, C. del U. (E.R.) y el cuento "Mandinga en el Palacio", Medalla de Oro y Diploma de Honor en Los Juegos Florales de la Comisión Municipal de Cultura, C. del U. (E.R.), 1951, entre otras distinciones. Edita después la Comedia Dramática "Los Arrodillados" y en 1961 "Ofertorio Galante". Sobre esta obra expresa el Dr. Delio Panizza " Hay en este libro suyo bellas poesías, labradas con esmero y emoción, como "Pueblito mío", plena de evocación sentimental, "Paisaje Evocador", soneto logrado con delicada pleistesía y "Francisco Ramírez" sobre todo en los cuartetos exactos y hermosos. Ha hecho bien Ud. en publicar este libro, como creo que hace bien en seguir cantando, para gracia de sus amigos y para su propia satisfacción espiritual". Sobre este libro que según el autor " quiere ser un cáliz de amor" y cuyo título hace referencia a un canto que tiene reminiscencias religiosas porque nombra ese espacio de la ofrenda del pan y el vino o entre el Evangelio y el Prefacio de la Misa, adjetivado por "galante" que nombra lo "atento, cortesano, fino, obsequioso, especialmente con la mujer, expresa Ernesto Bourband T. en el prólogo : "Sus versos están impregnados por un idealismo que desdeña las duras confrontaciones cotidianas, para continuar rigiendo desde su plano de espiritualidad intangible, un mundo de esperanzas, de floraciones que no agostan los años, porque retienen en sus formas vivas, las esencias que las animaron, al desprenderse del alma. Son, ahora, doblemente valiosos porque los adorna la nostalgia de un tiempo que sucede y que no se repite; y porque de todas maneras, son autobiográficos y definen un temperamento. En la lírica de Pascal permanecen sentimientos sustantivos del alma poética, como cierta religiosidad de liturgia inconcreta, y una ternura ofrendaria a la mujer que admira y canta, con la sublime admiración de quien, como reza el aforismo oriental, es incapaz de flagelarla, ni siquiera con el delicado azote de una flor". Integró diversas peñas e instituciones y hoy en su homenaje la Biblioteca de la Asociación Mutual de Empleados Municipales lleva su nombre.

EL POETA Alberto C. Pascal en su artículo "Observaciones sobre el arte de escribir" insiste, apoyándose en Flaubert, "que la frase nunca está terminada, que siempre hay un mejoramiento posible"; obsesiva preocupación que se descubre a través de las distintas versiones de algunos poemas o la afirmación :"no se aprende a escribir sino escribiendo, reescribiendo". La poesía para Pascal es "Hija del Amor". Por eso el poeta, ante todo, es un hombre enamorado: "El amor ha rendido reverente/ sus flores de milagro a mi destino". Parafraseando a Descartes podríamos decir: "Pascal ama, luego es". El amor es un "empeño en que arde el corazón" // "ese fuego por el que somos y dejamos de ser", porque también es consumación, cenizas. Su poesía es celebratoria, un canto al amor: "Qué valen los versos/ si ellos no logran/ probarte lo mucho/ que el poeta te ama?". El centro del canto de esa celebración es la mujer. Ella encarna lo ideal, es la que confiere sentido a la existencia. "Por ella soy" nos dice el poeta. Y la mujer es cuerpo, "refugio de la belleza". Y de ese refugio, que nos recuerda a Rubén Darío , destaca los ojos que son "lagos dormidos en calma", "espejo". Destaca las manos que son símbolo de caricias, "dos cisnes de Leda". Los labios: "ánforas, raros enigmas, fuentes de ambrosía, urnas...". La voz: "trino dichoso, nota alada, arpegio divino". La boca: "fuente de extraña dulzura". La frente: "nidal de ensueños". El cuello: "breve columna de mármol de carrara o joya preciosa". El busto: "vestales de iglesias paganas". Los cabellos: "doceles que coronan" o "hilachas de tinieblas"... La mujer, su idealización, no sólo es base del amor sino que en torno a ella se engarzan otros temas. Es la razón del dolor, la melancolía, la soledad, el milagro... El corazón, "refugio en el oasis de la poesía", sometido al voraz reinado del presente "diluye en melancolía/ las horas luminosas del pasado". Por eso expresa: "Más hoy la melancolía/ me ha dado su triste mano". "Aroma o sensación" que envuelve predominantemente su poesía. Situaciones cotidianas, ingenuas o ideales, intentan lo poético. Lo psicológico es desplazado hacia lo sensorial: "Secreto Amor conduce mi idealismo" // "No te pienso, te siento". Más que a un ritmo, asistimos a la presencia de un tono, inestable desde lo anímico, pues parte de la euforia para caer en la melancolía o viceversa: "La oración/ desfallece en el seno de la noche:/ ni una queja en el alma, ni un reproche./ Llanto en el silencio. Desolación...". Como Dylan Thomas puede expresar: "Soy poeta/ y sé que muero". Muere de Amor. Ese amor hacia la mujer idealizada se comparte con la amistad y los sentimientos hacia su tierra , la patria y sus hombres. Toda poesía tiende a bosquejar los contornos de lo que somos. Nos permite expandirnos o mejor, busca "ver" o "dar a ver" como quería Paul Eluard, las vertientes de esa realidad-ser que nos conmueve. Insistimos, los núcleos fundacionales en la poesía de Pascal son el amor hacia la mujer, el amor fraterno, el amor hacia la Patria y hacia Dios y la Virgen . Sentimientos que se expresan en la subdivisión que realiza en la estructuración de "Ofertorio Galante": "Floración anímica", "Cáliz fraterno", "Oblación sacra" y "Glosario telúrico". Entre Ríos es para Pascal "Relicario de leyendas", "Isla enclavada/ En el estuario del Plata", "Compendio de heroicidad y de cultura"; porque sobre ella "resume la Patria su epopeya, / su honor, su gloria". Decir Entre Ríos es nombrar a su pueblo que es "un regalo tendido/ junto al sereno Itapé";( al que le dedica el extenso poema "A Concepción del Uruguay y sus Lugares Pintorescos"- Premiado con Medalla de Oro y Diploma de Honor en los Juegos Florales de la Comisión Municipal de Cultura Local - Año 1951), es nombrar a Urquiza, que dejo "...al pueblo el Colegio/ Por herencia, y su templo:/ De religión un ejemplo,/ De cultura privilegio./ Sus campanas con el regio/ Temple de fino metal/ Congrega una al misal;/ La otra al aula convoca:/ El son de ambas evoca/ Tu genio siempre inmortal!", a Rocamora y sobretodo a Ramírez: "Flota el poncho de Ramírez como airón de entrerrianía". Hombre que "siendo" "por la Patria y por su Dama" fue "como un Cid Campeador (...) Muerto tal vez, pero jamás vencido". Otro tema que aparece en su poesía es "el carnaval": "Mi esperanza es un niño que, perdido/ En su dolor a Momo reverencia". Él supone lo "efímero", "¡Momentos fugaces de dicha y amor!"; es "inestable como la vida", es sinónimo de "infancia". Para finalizar podemos afirmar que en la obra de Pascal gravita una sostenida actitud celebratoria que coexiste con otra que habla de un "resignado aislamiento": "no pueden las palabras con los azotes del tiempo"// "Al fulgor de este mísero mundo/ la tumba prefiero, ambiciono la paz". La poesía del júbilo con la de la desolación dicen de este olvidado poeta en el que descubro hermosos poemas a nuestra ciudad y provincia; quizás lo más vigente, y que a través de este breve artículo queremos homenajear.

 

 

 

 

 

MANUEL NICOLÁS UGARTECHE:Y LO MITOLÓGICO

 

Dentro del espectro temático de la poesía uruguayense, señalamos como uno de los nuevos diez tópicos, el desarrollo argumentativo, comparativo o referencial de lo mitológico. En la poesía de Manuel N. Ugarteche, lo mitológico, la recreación de ambientes refinados, lo artístico, la evocación histórica, lo exótico y lo suntuoso, son una constante; poesía que por lo formal y temático lo ubica o aproxima a la vigorosa corriente europeizante del modernismo. MANUEL NICOLÁS UGARTECHE, hijo de Pascuala Aparicio y Carlos Ugarteche, nació en Concepción del Uruguay (E.R.), el 10 de Septiembre de 1859. Fue bautizado el 22 de Enero de 1860 en la Capilla del Palacio San José, siendo sus padrinos el Gral. Don Justo José de Urquiza y su esposa Dolores Costa. Nieto del Prócer José Francisco Ugarteche (1768-1834) y hermano de ese hombre que entregó su capacidad y talento a esta ciudad, el Dr. Alberto Ugarteche (1850 - 1890). Cursó sus estudios secundarios en el Histórico Colegio del Uruguay donde más tarde y hasta 1897 se desempeñó como profesor de Castellano y Literatura. En la década del '80 administra el periódico "La Capital" y más tarde dirige interinamente el periódico "El Independiente" que en 1894 fundara Wenceslao S. Gadea y que desde 1896 estuvo a cargo del Dr. Eduardo Tibiletti. El 12 de Mayo de 1894 es elegido Presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular "El Porvenir". Y hacia 1898 se traslada a Buenos Aires donde continúa su actividad docente y periodística hasta 1920, año en que se jubila. Fallece en Capital Federal el 13 de Agosto de 1935.- SU POESÍA La obra de Manuel Nicolás Ugarteche se suma a la de un grupo de poetas que publicó preferentemente en revistas, periódicos y diarios (locales, provinciales y nacionales), hacia fines del Siglo XIX y las primeras décadas del Siglo XX, que apegados a "la poesía histórica o íntima del alma" como define Cejador al "romanticismo" asimilaron la envolvente fuerza del modernismo: Francisco Clodomiro Cordero y Urquiza, Felipe Belisario Céspedes, Mario Eligio Chiloteguy, Alfredo Justo Parodié Mantero y los aquerenciados José Maumús y Albano L Giménez, entre otros. En el "Canto a Andrade", conformado por diecinueve cuartetos endecasílabos, con el que obtuviera en 1922 el Premio Nacional "Caras y Caretas" en los Juegos Florales de Rosario (Sta. Fe), las referencias a la mitología grecorromana son innumerables a la vez que buscan reafirmar la trascendencia del poeta homenajeado, cuya poesía goza de la inmortalidad como los dioses..., sin embargo "...no existe en tu solar injusto/ quien grabe con cinceles inmortales/ la majestad augusta de tu busto". Emplazamiento, deseo o necesidad, que también hace referencia a una costumbre grecorromana y que años más tarde se concreta (1933). El "aedo suramericano", "bardo egregio" o "apóstol con mirada de vidente,/ (o) vidente con aureola de elegido" recibió de Apolo "una lira encordada con bronce y acero", por eso su canto recuerda la grandeza épica de las voces de Píndaro y Homero. Fantástico canto con el que rompe el canon, la medida griega, como el ave de Jove. Como un verdadero romántico, Ugarteche comprueba que la naturaleza en la poesía de Andrade, se adhiere, se hace cómplice de las vivencias del poeta, por eso, "(le) Cuenta la noche sus misterios, / su ardor el fuego,/ el aquilón su empuje,/ las selvas seculares sus salterios,/ su furia el mar que al estrellarse cruje!". Y este poeta al que "Prometeo le dice sus recónditos anhelos...", y cuyos versos "fulguran a veces como gemas/ (o)... rugen a veces cual leones" es convertido en "gentil caballero". Ugarteche hace del alado Pegaso, el caballo de Andrade; y expresa que seguramente él lo trasladó hasta su cielo: el Parnaso. En el poema "Simbólica" también se dan cita: Hebe, Falerno, Golconda, Lúculo, Tiro y otras deidades o seres de la mitología. En este poema Ugarteche poetiza una ciudad o continente que nos recuerda la Atlántida; a la que nombra en una estrofa del poema a Andrade: "Brilla al imperio de tu alado verso/ Atlántida magnífica en sus dones,/ altar donde celebra el universo/ la eterna comunión de las naciones". Ugarteche como lo hiciera Platón ofreciéndonos las primeras referencias de Atlántida, nos brinda las de "Simbólica". ( Además del citado encuentro entre los dos poemas, en ambos hace referencia al gran escultor griego: "cuando te agita inspiradora fiebre/ grabas tu estrofa con cincel de Fidias" (Canto a Andrade) y en "Simbólica": (Hay Plazas!...) "Y en las plazas, esculturas con tal sello de grandeza/ Que simulan por el genio de algún Fidias buriladas"). Pero esa ciudad que nombra "Simbólica", erigida en una montaña, esta rodeada por una llanura. Arriba habitan los Cresos de la suerte, "los magnates, los preclaros, los egregios, los monarcas...", y la vida tiene lo que poseen las cornucopias e hicieron felices e inmortales a los dioses: abundancia. Allí como un símbolo de soberbia crece la encina. Abajo, en la llanura, y como símbolo de modestia y transformando al poema o a la ciudad en una antítesis, viven los hombres sencillos, lo otro, el sudor y las cañas, aunque también allí se sueñe. En estos dos poemas se desarrollan tres de "los otros temas" de la poesía uruguayense: escribir sobre otro poeta, poetizarlo, lo mitológico y la presencia de lo artístico. En el soneto "Atlante", hace referencia a la condena que éste padeció por Zeus y otros dioses, sostener en sus hombros la bóveda celeste:"Por olímpicos Dioses condenado/ sostienes en tus hombros, fuerte Atlante/ con alcídico esfuerzo de gigante/ el mundo sideral grande y pesado". Pero ese fuerte Atlante que no se rinde, que no expresa dolor ni cansancio, si en vez de sostener un mundo sostuviera como expresa Nuñez de Arce en el epígrafe, un pensamiento que pueda pesar más que el mundo, quizás "toda su fuerza vacilaría". En el poema "Al Colegio Histórico", entre otros, también hace referencia a lo mitológico, cuando expresa: que es posible que tocando los muros de esa Institución recobre las fuerzas del primer dinasta heracleo de Lidia: Alceo. Nombre que adjetiva como "alcídico" y utiliza en el poema "Atlante" y "Primavera". En el soneto "Al Río Paraná", premiado en los Juegos Florales de Rosario en 1925, la cita histórica (anáfora estrófica) con la que inicia los dos cuartetos, "Febrero fue", hace referencia al 27 de febrero de 1812 y 8 de febrero de 1813; este tipo de citas, la transcripción o intertextualidad en otros, convierten al texto en "poema ensayo", recursos que utiliza en el poema "A España", "Argentina" y "Lo patriótico". Esta poesía y la de los poetas nombrados buscó trascender todo localismo o regionalismo, aunque la presencia de lo nuestro sea, a veces, no advertida y en otros evidente, como en el romance sobre Ramírez y La Delfina. En el poema "Al Río Paraná" como en el poema "Simbólica" la antítesis no sólo es la estructuradora del poema sino que se plantea como tema, aquí el Río Paraná que ayer fue sinónimo de la guerra, ahora lo es de la paz: "Hoy surca en paz tu linfa bullidora/ rápida nave de cortante proa,/ que la grandeza nacional dilata; // mientras tú juntas tu raudal de perlas/ al ondoso Uruguay, para verterlas/ en la extensión oceánica del Plata". Y lo grecorromano, lo hispánico, lo americano y nuestra historia , se dan cita en la obra de estos poetas que buscaron la universalidad más allá del "pinta tu aldea y serás universal", creyendo que desde su aldea podían ver el universo.